EL MALDITO ANIVERSARIO

Hoy se han cumplido 75 años del golpe militar que a la postre conseguiría derribar la República e instaurar un régimen fascista en España. En la versión digital del diario Público de hoy, se vienen publicando miles de “tuits” (a esta hora más de 98.000), como parte del recuerdo que este medio ha querido dedicar a esta fecha terrible, en los que a través del “hastag” #recuperarlamemoria, y entre consideraciones generales sobre este asunto, destacan los nombres de abuelos, padres, hermanos, hijos, amigos, hombres y mujeres concretos, su forma de morir y por qué fueron asesinados, torturados, encarcelados y obligados al trabajo esclavo en campos de concentración.

Una mujer llora la muerte de un ser querido

Más que una reivindicación, más que poner en primer plano la defensa del derecho de los familiares a saber dónde están sus cuerpos y cómo darles digna sepultura, más que el interés en sacar a la luz las razones de sus asesinos y sus nombres, más que venganza, que no la pide nadie, lo que resalta al leerlos es que solo contienen el recuerdo y el amor a sus seres queridos y, también,  el orgullo de saber que murieron con la dignidad puesta en la defensa de la libertad y los derechos de la clase trabajadora.

Aquellos que pasaron por patriotas durante la dictadura, no fueron más que traidores a la República y, también y sobretodo, traidores a la patria, traidores a España. No solo fueron los militares, en el baño de sangre, crueldad y muerte también participaron muchos empresarios, terratenientes, burgueses y señoritos, obispos y curas, que además de saciar su odio sacaron un suculento beneficio económico. Aquel régimen se cimentó sobre millones de muertos y de represaliados, pero también sobre el robo  y el saqueo sin escrúpulos de haciendas y ahorros humildes de cientos de miles de personas.

Traidores, asesinos y ladrones y todo ello bendecido por la Iglesia, permitido por las democracias europeas y apoyado por el nuevo imperio americano. Y, además, hoy asistimos a la reescritura de la historia. Quieren cambiar acontecimientos, razones y culpables. Quieren enterrarlo todo con una historia inventada porque los valedores actuales del franquismo anidan todavía en las instituciones de esta democracia incompleta, a cuyos moradores se les ocultó la verdad durante décadas y que cuando vuelve a aflorar resulta peligrosa para el buen nombre de algunas empresas, familias, personas e instituciones.

Para conseguir una democracia real, como se dice hoy, es muy importante que en escuelas y universidades se enseñe con toda objetividad y toda verdad, la historia de ese período nefasto. Que se conozcan las verdades y las mentiras, los nombres de los verdugos y los de sus víctimas, las razones de los héroes y las de los criminales. Que se sepa qué fueron la República y la dictadura fascista es el mejor seguro para cambiar muchas cosas de nuestro presente.

De verdad, leed si podéis, los tuits del muro virtual de Público y difundidlos todo lo que podáis. Yo me he emocionado con la actitud y la nobleza de los que los han escrito.

MANUEL PEÑALOSA

¿QUÉ HAGO YO AQUÍ?

En el apartado “acerca de” he explicado la razón del título de este blog. Por supuesto que mi intención no es disparar a nadie, ni siquiera con nardos. Pero sí me gustaría dejar aquí mis argumentos, los pensamientos, las certezas que me van quedando a mis sesenta años recién cumplidos. Porque en un mundo como el que vivimos, los que, como yo, procedemos del espíritu del 68, de la lucha clandestina contra la dictadura fascista, de la Transición, de la organización en la legalidad de partidos y sindicatos, los que hemos vivido todo eso, los que hemos vivido para eso, para la libertad, para la democracia, para los derechos de los trabajadores, también seguimos luchando y adaptándonos a todo, incluidas las nuevas tecnologías de la comunicación.

Hoy estreno este blog y no es el primero. Estoy activo en twitter y en facebook. Alguien de mi generación podría preguntarme ¿qué hace alguien como tú en un sitio como este? y yo le respondería: pregúntale a mis dos hijas, ellas me trajeron, me enseñaron y me hicieron ver las posibilidades que estas tecnologías tienen. Me descubrieron este nuevo campo de batalla, que no es el único ni el más importante, pero es en el que mucha gente se expresa, debate y aprende. Donde surgen, como por arte de birlibirloque, movilizaciones, protestas y argumentaciones muy fundamentadas que, para algunos de mi generación no tienen explicación posible, pero que facilitan la comunicación y los consensos sobre lo que hay que hacer aquí y ahora.

De ser alumno de mis propias hijas, saco la primera advertencia de lo que no quiero que sea este blog: no será un lugar para contar batallitas con ánimo didáctico o paternalista dirigido a esta generación que hoy hace algo muy parecido a lo que hizo la mía: rebelarse. Esta educación “inversa”, además, es posible porque primero existió la de padre y madre a hijas. Así que no pretendo otra cosa que participar en este presente, tan distinto y tan parecido a la vez al de mi juventud, como uno más. Con experiencia, eso sí, pero no con superioridad.

Y, ¿qué me interesa?, ¿de qué voy a hablar? De lo que está pasando, de lo que ha pasado, de lo que va a pasar o tendría que pasar. Del papel de los ciudadanos, de los trabajadores, de los jóvenes, de las mujeres, de los partidos, de los sindicatos, de la lucha de todos por un mundo mejor. De cosas o hechos que me sorprendan, de lo que me gusta o disgusta, de lo que me indigna. Ya veremos cómo sale este humilde proyecto. Vosotros y vosotras lo valoraréis. Y si me sale mal, me lo decís y lo dejo.

MANUEL PEÑALOSA