Andalucía, otra vez

Este artículo ha sido publicado hoy en la revista TRIBUNA SOCIALISTA

Las elecciones autonómicas del 22 de marzo han vuelto a poner a Andalucía en el primer plano de la política nacional. Salvando las distancias, lo de estos días recuerda el papel fundamental que tuvo el resultado del referéndum del 28 de febrero de 1980 para alcanzar la autonomía por el art.151 de la Constitución en la posterior conformación del Estado de las Autonomías. Del resultado de las elecciones del 22 de marzo y los pactos que se cierren o no tras el 24M, va a depender en gran medida lo que ocurra en otras autonomías y finalmente en las generales de fin de año.

El arriesgado adelanto electoral decidido por Susana Díaz con la ayuda de una Izquierda Unida de varias almas que no supo contener la aversión de su ala izquierda a los pactos con el PSOE y cuya Asamblea Regional acordó in extremis una resolución que mandataba a la dirección a realizar un referéndum para decidir la continuidad del gobierno de coalición, ha traído, a pesar del éxito electoral relativo, más que la estabilidad pretendida por Díaz, un inquietante futuro inmediato que no asegura su investidura ni tampoco pactos de la izquierda representada en el Parlamento ni para acuerdos de legislatura ni de gobierno. Al menos de momento.

Dados los resultados (PSOE 47 diputados; PP 33; Podemos 15; Ciudadanos 9; IU 5 y la mayoría absoluta en 55 diputados), son varias las posibilidades para la investidura o para evitarla debido a la peculiar ley andaluza que no prevé la investidura del candidato de la lista más votada y si no se logra hay que convocar nuevas elecciones.

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El hecho de que casi el 70% de los votos y el 61% de los parlamentarios pertenezcan a las tres formaciones de izquierda presentes en el Parlamento andaluz, debería dar una señal inequívoca de por dónde deberían ir las cosas. Pero, de momento, la salida a la situación de bloqueo no parece ir por ahí.

Susana Díaz ya ha recibido tres negativas en sendas votaciones. Ahora parece querer esperar al día después del 24M cuando los cálculos electoralistas del resto de fuerzas del Parlamento se hayan hecho o no realidad.

¿Gobierno en minoría, con acuerdo de legislatura a dos o tres bandas o gobierno de coalición también a dos o tres bandas? Primero hay que alcanzar la investidura y tras las valoraciones oportunas del post 24M, negociar en base no sólo a las pretensiones ya expresadas por el resto de fuerzas políticas, excluyendo al PP que no está dispuesto a dejar gobernar a la lista más votada en plena contradicción con lo que ha venido defendiendo obsesivamente hasta ahora, sino en base a otras de mayor calado que configurasen un gobierno de izquierdas en toda regla, un gobierno de la izquierda dividida hasta ahora que se uniera para poder servir de modelo y de iniciación a una experiencia nueva e ilusionante en otros territorios y en el conjunto del Estado tras las generales.

¿Cuál podría ser el recorrido para lograrlo? El PP se ha enquistado en el no del odio al socialismo que siempre le pasa por encima en Andalucía, incluso muchos de sus próceres son partidarios de bloquear la situación hasta provocar una nueva convocatoria de elecciones, a pesar de estar avisados por los sondeos de que su caída todavía podría ser mayor.

Ciudadanos jugando a ser más guapos y más progres que los del PP, menos corbatas, menos uniformidad pija, pero bebiendo de las fuentes de la FAES de Aznar, señalando sólo la corrupción en el PSOE y olvidando la del PP, ya que al fin y al cabo serán sus socios preferentes como así le exigirán los del IBEX35, que para eso son los hijos probeta de lo mejorcito del neoliberalismo criminal que casi da ya por finiquitado el ciclo de Rajoy y su PP lleno de corruptos descubiertos con las manos en la masa. “Riverita” y sus subalternos, cual torero de tronío, saltará a la plaza a lidiar con el morlaco socialista y renovará las cloacas del neofranquismo patrio, pero darán sus primeros pasos de la mano de sus antepasados en la ignominia. ¿Darán su brazo a torcer con la investidura de Díaz si, al final, Chaves y Griñán son imputados y dimiten de todo? ¿Y qué harán si ocurre lo contrario y no son imputados? A saber, que comer papas no es lo mismo que tragarse el falso discurso anticorrupción.

IU, a pesar de sus muchos errores y sus diversas almas, desde su socialdemocracia revolucionaria a lo peorcito del estalinismo, pasando por un trotskismo amable y los restos de la tradición libertaria campesina muy bien abrigada por Sánchez Gordillo y Cañamero, es una izquierda sólida en lo ideológico y en lo organizativo, con empaque y solera en la lucha de clases, pero infantil en lo referente a programas y pactos electorales. Muchas más veces de las deseadas, al llegar a la encrucijada, yerran el camino y en vez de seguir al lado del hermano mayor se va con las malas compañías que le equivocan de enemigo, como muy bien saben por las obras de Anguita y Rejón, que dejaron ha tiempo de ser sus referentes pero cuyo rastro sigue presente en muchas de sus decisiones erróneas. Cuentan poco en lo referente a la investidura pero serían muy importantes en un gobierno de izquierdas andaluz.

Y Podemos desandando caminos. Los caminos de la retórica hueca, del discurso fácil y demagógico a ratos. Del diagnóstico acertado, más engendrado en las ubres del 15M que de elaboración propia, a un discurso de hoja parroquial, preñado de buenismo de corto alcance y al que ahora quieren calificar de socialdemócrata. De la frescura de sus inicios al travestismo ideológico, del dedo acusador que señalaba los verdaderos problemas al error de acusar a todos los demás como culpables exculpándose a sí mismos, olvidando que muchos de los suyos proceden del pasotismo más indecente y colaborador en tantas renuncias. De la inocencia a la impostura, de la virginidad al fango. Acercándose a la casta con un descaro no exento de ingenuidad, para pillar cacho, para tocar poder. Eso sí, en su afán renovador, arrasando a la izquierda de la izquierda, haciendo equipo con la derecha más indecente en atacar a los sindicatos de clase, con idénticos discursos elaborados en los cenáculos de la brigada azul mediática. De la manipulación de conceptos básicos (izquierda/derecha, arriba/abajo) a la traición de encubrir la lucha de clases como único motor para lograr el socialismo y la democracia sin adjetivos. A saber, que no es lo mismo lo nuevo que la novelería. ¿Y qué harán el 25M, se abstendrán formando equipo con PP, IU y Ciudadanos y permitirán un gobierno socialista en minoría, o tendrán un ataque de lucidez y entrarán en coalición con PSOE e IU para formar un gobierno de izquierdas?

¿Y está Susana Díaz por un gobierno de izquierdas o prefiere gobernar en minoría con una oposición de cuatro aristas que no dudará en bloquear sus decisiones? ¿Tomará nota el PSOE-A que recuperar la hegemonía de la izquierda en Andalucía pasa por hacer políticas socialistas que favorezcan los intereses de la clase obrera, los trabajadores del campo, los trabajadores de los servicios, funcionarios, autónomos y clase media? ¿Y se dará cuenta que el mejor camino es dejar atrás la acomodaticia y desclasada forma de gobernar de la Junta en estos últimos años? ¿Alguien, digamos la compañera Díaz, centrada en Andalucía y dejando para otra ocasión su pelea con Ferraz, se atreverá a plantear el gobierno que necesita esta tierra y levantará a nuestros hombres y mujeres de su resignación a lo que imponga la ceguera capitalista?

¿Y sobre qué habría que acordar para lograr ese gobierno de izquierdas? Sobre la realidad de la situación económica de Andalucía, sobre el cambio de modelo productivo y la consolidación de lo ya puesto en marcha por los gobiernos socialistas, la recuperación de la industria automovilística, la consolidación de la industria aeronáutica, recobrar el trabajo en las cuencas mineras aún rentables, la investigación científica, una verdadera reforma agraria y la potenciación de la industria agroalimentaria, la inversión en infraestructuras de transporte público, ferrocarril, autovías, carreteras secundarias, metro y tranvías en las capitales que lo necesiten, incremento de la inversión en sanidad, en dependencia, en la educación pública a todos los niveles y con atención prioritaria a la calidad de la enseñanza universitaria y, en general, de todos los servicios públicos, reducción drástica del paro y la pobreza en base a lo descrito más arriba y un compromiso solidario con la igualdad, con la inmigración y con nuestros propios migrantes, con la juventud expulsada de nuestra tierra por la política de recortes y la secular rapiña a la que es adicta nuestra burguesía.

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