De Valencia a Noruega pasando por Grecia

Entre enfermedades (leves), trabajo y familia, llevo unos días desconectado de esta otra vida “bloguera” que, por suerte o por desgracia, no es tan intensa todavía como mi vida real. Se me acumulan las cosas de las que quiero hablaros y no sé por dónde empezar. Vamos a intentarlo.

Empiezo por la dimisión, en olor de multitudes, del muy honorable presidente de la Comunidad Valenciana, Sr. Camps. Este señor que dimite en el altar de los sacrificios que a veces requiere la patria y tu propio partido, dice que lo hace por Valencia, por España y para no entorpecer el camino triunfal de Rajoy hacia la Moncloa. Por Rajoy, vale, pero por Valencia no lo haga, honorable, porque su patria chica no necesita su sacrificio, lo que necesita es que devuelva todo lo robado y tener un presidente verdaderamente honorable. Y por España, menos todavía Sr. Camps, que ahí sí que no hace Vd. ninguna falta. Ya está bien el estropicio que deja en Valencia.

En su comparecencia ante los medios, va y dice, mientras ríe estúpidamente, que es inocente, inocente, inocente, porque cree que la reciente mayoría absoluta conseguida le exculpa de todas sus fechorías con los “amiguitos del alma” de la trama Gürtell.  Se va, como no, entre alabanzas de los suyos, no se sabe si para volver a puestos de mayor responsabilidad en el previsible gobierno de ese alma cándida que es Rajoy, que otra cosa no, pero sufrido sí que es, a causa de tanto honorable inocente de corrupción que pulula por su partido. Pero, bueno, se ha ido, y esperemos que no haya retorno o que su dimisión le lleve adonde tiene que ir si la justicia es coherente.

¿Y qué decir de Grecia?, país al que Occidente le debe todo lo que es y ha sido. ¿Cómo es que no han visto venir los griegos que el caballo de Troya de las agencias de rating, los bancos alemanes y franceses, el sistema financiero corrupto y la insolidaridad europea, le entraban por las puertas? Otros, irlandeses y portugueses, no tenían ese precedente histórico, pero a los griegos les han vuelto a meter en el patio de recreo europeo donde los grandes son los insolidarios y los pequeños se llevan todas las hostias y después, encima, el maestro les riñe a ellos y les castiga con una deuda tan cara que es impagable. No tendrán más remedio que repetir varios cursos, solo por ser más pequeños y más débiles y el precio de las clases de recuperación está por las nubes.

Dicen que lo ocurrido en Noruega lo venían anunciando escritores de novela negra y otros intelectuales antifascistas, como Stieg Larsson, el autor de la trilogía “Millenium”. Pero, los gobiernos, los políticos y buena parte de la población

El terrorista Breivik satisfecho de su crimende los países escandinavos y de toda Europa, vienen conviviendo, soportando o ignorando como tiernos corderillos, la resurrección del lobo del fascismo, la xenofobia, la intolerancia y el odio, tal vez porque, de vez en cuando, viene bien mano dura que con esta crisis económica la gente podría estallar y echar abajo el sistema. Hay que meterles el miedo en el cuerpo.

El Movimiento contra la Intolerancia ha pedido a Zapatero que legisle y endurezca (y vaya si estoy con ellos) las penas contra aquellos que promueven el odio, que es lo primero que necesita un asesino, un torturador, un terrorista, un genocida, para actuar y justificar sus acciones. El asesino, Anders Breivik, dice que la gente entenderá que sus crímenes están justificados por la salvación de Europa que se hunde gracias a la conjunción de marxismo e islamismo. Es lo mismo que predican en España las emisoras y canales de la TDT Party. Por eso el diario El Mundo defiende hoy en sus páginas que no hay que criminalizar las ideas del asesino. (Ver este artículo en público.es: http://t.co/B1eGCH4).

Y por ello vuelven las fronteras físicas, se pasan por el forro los acuerdos Schengen, se expulsa a gitanos en Francia, a rumanos en Italia, se maltrata, con la ley en la mano, que es lo peor, a cualquiera que quiera entrar en este paraíso de pega en que se está convirtiendo Europa. ¡Ya no hacen falta, que se vayan! ¡No se os ocurra venir o habrá palo en candela!

La Europa que estábamos construyendo se nos va de las manos, ya no es el sueño de la creación de un espacio político, un territorio donde prevalezcan la libertad, la igualdad y la fraternidad. Es un territorio, un espacio político en que los de la derecha, el centro derecha y la extrema derecha, el capitalismo combatiente y el fascismo renovado, van juntitos para imponernos su programa máximo: la desaparición de la izquierda política, ya casi conseguida, la izquierda social y la sindical, última barrera a batir por el capitalismo que va ganando la lucha de clases. Y, mientras, los partidos de izquierda, cavilando unos, sorprendidos por la avalancha otros, recuperando las esencias o refundándose interminablemente mientras su programa máximo: la emancipación de la clase trabajadora y la de los pueblos, duerme en un cajón olvidado. Por eso, la gente nos mira y no nos entiende.

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